Todas las etapas del embarazo tienen sus características, cambios y síntomas específicos. Cada mujer vive esta etapa de su vida de forma distinta porque todas son diferentes. Para algunas los primeros meses de su embarazo no padecieron de mayores malestares ni síntomas que afectaran su vida diaria, pero para otras puede ser una auténtica pesadilla. Lo mismo sucede con los últimos meses de gestación. Muchas mujeres los viven sin mayores complicaciones, pero para otras puede ser traumático.

En el presente artículo, nos vamos a referir al séptimo mes de esta hermosa etapa en la vida de toda mujer. Esta etapa está ubicada entre la semana 25 y la semana 28 de gestación. Una vez comenzado este mes, también comienza el último trimestre del embarazo, el cual puede estar cargado de mucha ansiedad y miedos para la embarazada, principalmente si es primeriza. Aunque la gestación está muy avanzada, aún no es el momento propicio para el nacimiento del bebé.

Síntomas propios del séptimo mes de embarazo

Por lo general, los síntomas del séptimo mes se van a mantener hasta llegado el momento del alumbramiento. Aunque los malestares y síntomas son muy parecidos a los de meses precedentes, se van a presentar con mucha más intensidad. Si tomamos en cuenta el considerable aumento de peso que está ha experimentado la embarazada con cada mes transcurrido, va a sentirse muy torpe en algunos momentos. Por lo mismo, se recomienda tener muchísimo cuidado al momento de subir o bajar escaleras.

Con la llegada del séptimo mes, también llega una mayor demanda de flujo sanguíneo debido al crecimiento del feto y de la placenta. Esta demanda de flujo sanguíneo es la responsable de aportarle al bebé una alimentación adecuada y un desarrollo sano en el vientre materno. Como puedes suponer, esto causa un mayor trabajo cardiaco en el cuerpo de la madre debido a toda la sangre que necesita su hijo para crecer sanamente. Debido a esto, ella puede padecer de edemas, varices, mareos, problemas en la tensión y más.

Además de los síntomas anteriormente nombrados, también es común que la futura madre comience a padecer de retención de líquidos en caso de que aún no la estuviese experimentando. También es común que sus piernas se hinchen con frecuencia. Aunque se recomienda que la mujer permanezca activa durante esta etapa del embarazo, no es aconsejable que haga esfuerzos excesivos que puedan traerle consecuencias futuras a ella y el feto.

Estado de ánimo en esta etapa de gestación

Los cambios hormonales ocasionan fuertes variaciones de humor en la embarazada desde los primeros meses, pero los mismos se agudizan a medida que la gestación avanza. Por lo mismo, es común que la mujer se encuentre mucho más ansiosa y sensible durante este mes. También hay que tomar en cuenta que cada mujer va a reaccionar de distinta forma a los cambios físicos y hormonales que vayan viviendo. Además, la forma en como hayan vivido su embarazo determina como se sentirá la madre anímicamente.

Además de los cambios hormonales que debe experimentar la futura madre, también debe sentirse muy cansada. Muchas de ellas no logran conciliar el sueño y padecen de insomnio, el cual afecta el estado de ánimo de cualquier individuo de forma considerable. Por si fuera poco el momento del alumbramiento se acerca, ocasionándole a la embarazada mucho miedo, ansiedad y preocupación.- No olvidemos que son muchas las complicaciones que se pueden presentar al momento de dar a luz.

Para contrarrestar todas las preocupaciones y los cambios radicales de humor, es recomendable que la mujer realice actividades que la entretengan y distraigan de sus temores y malestares. Puede hacer ejercicios de relajación, ver programas que le gusten, escuchas música tranquilizante, entre otras cosas.