La anestesia es un procedimiento médico utilizado para bloquear temporalmente la capacidad del cerebro para reconocer un estímulo doloroso. Gracias a la anestesia, los médicos son capaces de realizar la cirugía y otros procedimientos invasivos sin que el paciente siente dolor.

Anestesia en el parto tipos de anestesia

Es hora de que nazca el bebé. Una mezcla de alegría y temor se encarga de la mujer embarazada, que pronto tendrá su hijo en sus brazos. En este punto entra en juego uno de los principales profesionales en una sala de partos del anestesiólogo, responsables de evaluar algunos signos de pacientes que serán importantes para elegir el tipo de anestesia que se aplicarán, como la etapa del parto, el tamaño y la posición del bebé y la frecuencia de las contracciones uterinas.

Básicamente hay dos tipos de anestesia: La anestesia para el parto vaginal, y la anestesia para la cesárea. Para la entrega normal, anestesia promueve el alivio del dolor sin pérdida de movimiento. En la cesárea, la anestesia se hace en la espalda baja entre dos vértebras, con el bloqueo de todo sentimiento y movimiento. La anestesia para el parto vaginal tiene como objetivo el alivio del dolor con la preservación de la fuerza (contracción) de los músculos voluntarios, es decir, disminución de la sensibilidad al dolor con bloqueo motor mínimo. La anestesia puede ser local o general. Regional se considera el método más eficaz de control del dolor durante el parto y es el más utilizado en la cesárea, lo que permite a la madre estar al acompañar el nacimiento del niño. Hay tres técnicas diferentes de anestesia regional: epidural, espinal y doble bloqueo.

En la epidural se utiliza una cantidad mucho mayor de fármaco anestésico, administrada de forma continua mediante un catéter en la espalda de la mujer embarazada, durante tanto tiempo como sea necesario. Dado que el volumen de la anestesia espinal es menor, pero con una acción casi inmediata y se da una sola vez por un período indefinido.

El anestesiólogo para la anestesia del parto, por lo general opta por la epidural, que puede ser mediante una única inyección de anestésico en bajas concentraciones en el espacio epidural o inyecciones repetidas según sea necesario a través de un catéter instalado en el espacio epidural. También se puede hacer a través de la anestesia espinal con la inyección del anestésico a baja concentración en el espacio subaracnoideo, es una inusual técnica utilizada.

Dependiendo de la situación, el nivel de dolor y la etapa del parto, el anestesiólogo puede preferir llevar a cabo el doble bloqueo, cuando se administra al mismo tiempo, una pequeña dosis epidural y espinal. Por lo tanto, la médula alivia el dolor al instante y el epidural asegura la durabilidad del efecto.

En raras ocasiones, cuando hay alguna contraindicación para el uso de la epidural o espinal, tales como el bajo número de plaquetas o cesárea de emergencia, el médico puede optar por la anestesia general. De todos modos, lo importante es elegir el camino que ayudará a la mujer embarazada a tener menos dolor en el momento mágico de la llegada de su bebé.