En este artículo vamos a hablar de un tema que los padres con más experiencia ya conocerán de sobras y que los que acaban de empezar en esta aventura, si bien ya habrán oído hablar de ellos, aun es posible que no hayan tenido que paliar con los mismos, nos referimos a los cólicos infantiles, una palabra que asusta a muchos y que deja sin dormir a miles cada noche, veamos un poco más en profundidad que son y a que se deben y como podemos actuar para mejorar el bienestar de nuestro hijo o hija.

¿Qué son los cólicos infantiles?

Para quienes los desconozcan aún, en primer lugar indicarles que ya han tenido suerte, al margen de ello, podríamos definir de un modo muy simple de comprender que son los cólicos, en resumidas cuentas son una acumulación de gases dentro del cuerpo de nuestro hijo o hija, que dada su temprana edad aun no tienen el conocimiento necesario ni el control sobre su cuerpo para expulsarlos por sí mismos y ello acaban provocando dolores estomacales en los pequeños que se manifiestan en forma de llantos y movimientos repetidos y abruptos de las extremidades, principalmente las inferiores.

Es por ello que cuando un niño tiene cólicos los padres primerizos tienden a pensar que es hambre o que tienen ganas de utilizar el chupete, lo cual lejos de mejorar la situación suele ser peor ya que el niño o niña se pone aún más nervioso y los padres también, sobre todo si todo ello ocurre, que así suele ser, en horarios nocturnos.

¿Cómo actuar en caso que nuestro hijo tenga cólicos estomacales?

Lo primero que hemos de tener claro en caso de que nuestro pequeño o pequeña tenga cólicos, es que hemos de estar calmados, únicamente de este modo conseguiremos transmitirle lo mismo a nuestro hijo y podremos actuar con normalidad y calma.
Lo más recomendable para estos casos es la realización de masajes en la zona estomacal con la intención de expulsar los gases o cuanto menos de acompañarlos lo más posible desde el intestino grueso hacia el ano. Para ello lo que haremos será presionar y acompañar sin hacer excesiva fuerza, la parte izquierda superior del torax de nuestro hijo hacia abajo con una mano e iniciar de nuevo el movimiento con la otra mano antes de soltar la primera, de este modo iremos haciendo un acompañamiento con presión de los gases hacia el exterior.

Al margen de ello, algunas personas recomiendan el consumo de manzanilla en el biberón para nuestros hijos, lo cierto es que no sería del todo una opción recomendable teniendo en cuenta la composición de azúcar de las mismas y al hecho que hasta los 6 meses un bebé no puede tomar más que leche.