En ocasiones, nuestro hijo puede no querer consumir fruta e incluso puede llegar a convertirse en una cuestión realmente tediosa sobre todo, para los padres del hijo. Este hecho, es una circunstancia que sucede en buena parte de los menores e incluso pueden ocurrir en edades que llegan hasta los 4 años como cifra media.

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Si te encuentras en un proceso similar, has probado a realizarle mezclas de diversas frutas y notas que no las quiere, es perfectamente lógica tu preocupación. Sin embargo, en este post encontrarás algunas propuestas enfocadas a solucionar un problema como éste.

¿Qué puedo hacer para que mi hijo quiera consumir fruta?

Intenta elaborarle distintos preparados con un conjunto de frutas a modo de macedonia

Generalmente, no son pocos los niños que no quieren frutas por distintas razones. Es, algo realmente natural y que con un poco de organización se puede solventar sin mayores problemas. La primera de las propuestas que quiero compartir contigo, es la realización de macedonias para intentar que las quiera.

Invítale a comerlas en los postres

Entre las distintas opciones que pudieras adoptar, una que funciona bastante bien es con la llegada del postre. De hecho, una vez que comen suelen relajarse y es posible que las toleren mejor. Sin embargo, podría darse el caso que tampoco te funcionase.

Prueba con los triturados de frutas

Normalmente, cuando tu hijo no desea probarla ni en trocitos, si se las preparas como por ejemplo, en forma de papillas o trituradas, es posible que así si las quiera. Por ello, es imprescindible que pruebes esta fórmula y puedas comprobar si solventa tu caso.

Otras propuestas

Es posible que con todo lo anteriormente expuesto, tu recién hijo no desee ver la fruta ni en simpáticas fotografías. Ante tales circunstancias, mi recomendación es que suprimas de su alimentación habitual estos productos durante algunos días y vuelvas a retomar su puesta en práctica un tiempo después.

Otra propuesta que suele funcionar bastante bien en un gran número de casos, es comerla nosotros mismos, los padres del niño, delante de él y posteriormente, ofrecerles un trocito. Cuando vea que a nosotros nos gusta, quizás así muestre un mayor interés por la fruta.

Aunque no lo creas, cuando ceses en tu insistencia de invitarle a comer frutas, él lo verá como algo normal y un tiempo después, cuando se las ofrezcas nuevamente, es muy posible que ya sí las quiera.

Fuera como fuese, recuerda en todo momento que no debes forzarlo a comerlas sino las quiere, porque podrían sentarle mal e incluso por qué no, hacerle vomitar. Ten en cuenta que cada ser humano es diferente y tiene que comerlas porque quiera hacerlo, nunca por obligación.

En último lugar, la utilización de un conjunto de juegos pueden ayudarte en tu caso particular. Puedes por ejemplo, invitarle a que te ayude a partirla porque tú no puedes hacerlo sola, para posteriormente comerla. Así, con este conjunto de juegos, es muy posible que tenga intención de comerla.

No olvides que a través de la curiosidad, puedes conseguir que tu hijo lo perciba como algo natural y lo acepte mejor.

Es tu turno, ¿a tu hijo no le gusta para nada la fruta?