En este artículo vamos a hablar sobre un tema que de bien seguro os debéis haber planteado en estos últimos meses y especialmente las últimas semanas con la llegada del buen tiempo, y es que si sóis padres de un niño o niña con apenas semanas o meses, seguro que os habéis encontrado en la compleja tesitura de si podéis o no meterlos en piscinas, mar, etc., y es que cada opinión es un mundo distinto y las opiniones son muy contrarias según a quien consultemos, no obstante siempre hay opciones intermedias, veamos cuales podemos hacer para que nuestro hijo pueda disfrutar de los beneficios de poseer una piscina y quitarse el calor del verano que tanto les afecta.

¿Por qué no podemos bañar a nuestros bebés en las piscinas?

Como muchos os habrán comentado, los bebés no son especialmente los usuarios objetivos de las picinas privadas y menos aún de las públicas. Hemos de recordar que nuestros hijos sus primeros meses de vida tienen unas defensas bastante menos preparadas que las de los adultos, no tienen vacunas apenas puestas y no son igualmente propensos a soportar bien los cambios de temperatura. Por otro lado, es más fácil que se resfríen tras pasar un rato en el agua y todo ello junto a aspectos de mayor importancia aún como el uso del cloro en piscinas privadas y públicas, así como otros productos con toques químicos como los que hacen reacción ante la orina en piscinas públicas, hace que la piel de nuestro bebé pueda sufrir algún tipo de reacción o le aporte picor sin necesidad.

¿Cómo podemos hacer que nuestro hijo o hija disfrute de la piscina sin peligro?

Hemos de recordar que las piscinas son por lo general mucho más grande de lo que la dimensión de nuestro bebé solicita, es por ello que bajo nuestro punto de vista la mejor opción pasa por la compra de una piscina pequeña adaptada a sus dimensiones y de carácter hinchable y transportable, los motivos son varios:
En primer lugar estas piscinas en caso de estar en la piscina la podremos llenar con agua de la ducha, mangueras, etc., y en caso de estas en la playa de agua de la ducha o incluso del propio mar según el caso y la edad del niño. Con ello evitaremos tanto el peligro de estar en un lugar con mucha gente, cambios bruscos de temperatura (el agua de una piscina pequeña se puede calentar más rápido dado su pequeño volumen) y sobre todo las molestias en la piel y problemas por contagios al sólo bañarse él o ella.