Un día paseando por el campo un buen hombre se encontró atrapada bajo un gran tronco a una serpiente pidiendo auxilio. El hombre conmovido, la liberó de su cautiverio. La serpiente, una vez recuperó todas sus fuerzas, se abalanzó sobre el hombre y empezó a enroscarse sobre él para estrangularlo, a lo que el hombre le preguntó que por qué hacía eso si era el quien lo había salvado. La serpiente riéndose dijo que no podía evitarlo puesto que era su naturaleza.

El hombre pidió auxilio y en su camino se encontró a una zorra que les pregunto qué pasaba. El hombre le contó lo sucedido a lo que la zorra dijo que no podía hacer justicia si no conocía como se había llevado a cabo el suceso, por lo que volvieron a situar a serpiente debajo del tronco y en este momento la zorra le dijo al hombre que la dejara allí por desagradecida y mala.

Moraleja:

Nunca confíes en aquellos seres que aunque parezcan estar atrapados no son capaces de darte ni las gracias.