En las proximidades de un pueblo estaba un perro todos los días dando vueltas para ver lograba hacerse con alguna presa. Era tanta el hambre que tenia que viendo que no encontraba nada decidió un día adentrarse en el pueblo a ver si había algo de comer.

El perro llego dio muchas vueltas dentro del pueblo hasta que llegó a una carnicería que estaba repleta de gente y percatándose que el carnicero estaba muy ocupado decidió de entrar.

Una vez dentro el perro quedó sorprendido de ver tanta comida junta en un mismo lugar. En uno de los descuidos del carnicero el perro cogió un trozo de carne y marchó a gran velocidad de la carnicería pues sabía que si el carnicero lo pillaba se lo haría pasar muy mal. El carnicero percatándose de ello antes de que el perro saliese de la carnicería corriendo le dijo: amigo donde te vea te mirare fijamente.

 

Moraleja: Haz un bien y no sepas a quien y haz un mal y escondete.