Existía un perro muy famoso en el lugar por conseguir siempre las mejores presas. Un día mientras cazaba en un campo, logró una pieza a lo que pensó “Yo soy el mejor de todos puesto que nadie es capaz de superarme”.

Mientras paseaba con su trofeo dirección a su casa, cruzó cerca de un lago que se encontraba por el camino. El perro viéndose en el lago reflejado, pensó que era otro perro que también portaba otra presa impresionante.

 

Lleno de envidia, ya que él quería ser quien tuviese la mejor presa, empezó a ladrarle y se lanzó hacia el agua intentando quitarle la presa y de esta manera ser el único que tuviese carne que llevar a casa. Pero cuando se quiso dar cuenta que era simplemente un reflejo en el agua, había perdido aquella presa que ya tenía por lo tanto volvió a casa solo y sin nada que llevarse a la boca.

Moraleja: La envidia hacia los demás hace que perdamos lo que tenemos.