El líquido amniótico es un componente muy importante que se comienza a formar en el útero cuando hay presencia de un embrión, y es el que le va a brindar toda la protección durante todo el período de gestación. Para aquellas madres y mujeres que quieren serlo, es importante conocer acerca de este líquido, qué es, cómo está compuesto y sus funciones para saber identificarlo en cualquier circunstancia del resto de los fluidos o líquidos.

 

¿Qué es el líquido amniótico?

El líquido amniótico es definido como aquel líquido que se encuentra rodeando a todo el feto cuando se encuentra formándose dentro del útero en la etapa de embarazo, el cual se encuentra contenido dentro del saco amniótico o, bien conocido también, amnios. Se encuentra formándose como una membrana extraembrionaria.

 

Este líquido tiene una consistencia líquida acuosa, de color muy claro y que tiende a tomar un color amarillento, el cual permite el movimiento de la pared del útero dentro, sin necesidad de que haya un ajuste excesivo de las paredes con el cuerpo. Además, permite que haya una sustentación hidráulica.

 

Etimología del líquido amniótico

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La etimología del líquido amniótico se encuentra originada en términos griegos: ἀμνίον que significa amnío o membrana del feto. Este es un saco ciego que se encuentra totalmente cerrado envolviendo y protegiendo al embrión en sus primeras etapas y luego al feto cuando se está formando.

 

¿Cuándo se produce el líquido amniótico?

El líquido amniótico se produce fundamentalmente por parte de la madre durante la etapa de embarazo hasta la semana 17 del embarazo. Éste comienza a crecer y se llena rápidamente de agua después de haber pasado dos semanas de la fertilización. Después de que pasen diez semanas, este líquido comienza a adquirir proteínas, lípidos, carbohidratos, fosfolípidos, electrolitos y urea; elementos que son de gran ayuda para un buen desarrollo del feto en la gestación.

 

Durante las etapas finales del embarazo, el líquido amniótico se comienza a componer en su totalidad de orina fetal, siendo así, un líquido de desecho. Esto es porque el líquido amniótico se encuentra circulando constantemente mientras que el feto está tragando y lo comienza a inhalar, para así, luego liberarlo y exhalarlo mediante la orina.

 

¿Puede resultar dañino en el feto el consumo del líquido amniótico en las últimas semanas?

No, este proceso es muy natural y no causa ningún tipo de riesgo para el feto si se trata del líquido amniótico compuesto de orina. Sin embargo, si hay presencia de meconio (las cuales son las primeras heces que evacua el bebé) en ese líquido, podemos estar en presencia del síndrome de aspiración de meconio, el cual es diagnosticado como un trastorno de tipo respiratorio el cual es causado por esa inhalación del líquido amniótico combinado con el meconio adentrándose en el árbol bronquial.

 

Cabe destacar que, también puede haber restos de vérnix caseosa o, también conocido como unto sebáceo, haciendo que el feto se encuentra flotando en el líquido. Esto ayuda a la protección de la piel de los bebés, debido a que ésta es muy delicada de cualquiera de los efectos que podrían irritarla o deshidratarla. O también, podría haber presencia de vellosidades o lanugo, lo cual permite la protección de todo el cuerpo del feto.

 

Consideraciones del líquido amniótico

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Se deben de tener claras algunas consideraciones relacionadas a este líquido. Como conclusión, se debe de tener mucha atención en cuanto a la cantidad de líquido amniótico que se produce, lo normal sería de aproximadamente 800 mililitros en las semanas posteriores a la semana 34. Además, aproximadamente el bebé se encuentra rodeado de 600 mililitros de este líquido al final de la etapa.