Cuando se habla de una flor, en lo primero que piensa una persona es en un objeto hermoso y decorativo. Lo que muchos no piensan, es que la flor es un organismo viviente; tiene un procedimiento de reproducción específico y cuenta con un objetivo claro en la vida.

El objetivo de las flores es la de generar una nueva generación. De forma sencilla, se puede decir que las flores tienen la misión de garantizar una nueva generación que conserve la especie. Una flor, por medio de la reproducción, genera semillas. Esto quiere decir que las flores no necesitan de la intervención humana para lograr su reducción. Esto descarta lo que muchos pueden pensar acerca de las flores.

Partes de una flor

Al hablar de reproducción en las flores, es indispensable mencionar la sexualidad de ellas. Las flores son organismo especiales, las cuales pueden ser “perfectamente bisexuales” o unisexuales. En el primer caso, la flor cuenta con ambos organismos reproductivos, uno femenino y otro masculino. En el segundo caso, la flor es masculina o femenina.

Los organismos reproductores de las flores llevan por nombre androceo y gineceo.

Los órganos sexuales de una flor

El androceo. Se puede considerar el equivalente al órgano masculino de una flor. De forma sencilla; se puede decir que este organismo es el encargado de generar los gametos masculinos que puede haber dentro del polen. Estas son unas pequeñas hojitas que pueden variar en su tonalidad, dependiendo del tipo de flor.

El androceo, por su parte, se encuentra dividido en dos partes; el filamento y la antena.

La antena. Esta es una pequeña bolsita que recolecta el polen que necesita la flor para poder llevar a cabo la reproducción sexual.

El filamento. Por otra parte, el filamento es un pequeño conducto unido a la antena. Se puede decir que es el que sostiene a la antena para que lleve a cabo la recolección del polen.

Partes de una flor

El gineceo. Anteriormente era conocido como pistilo, es la equivalencia al aparato reproductor sexual femenino de una flor. En este organismo se lleva a cabo la fecundación en el ovulo de la flor. El organismo se encuentra compuesto por un conjunto de hojas pequeñas, difíciles de detallar a simple vista. Por lo general, estas hojas cuentan con un tono verdoso muy oscuro.

Al igual que el androceo, el gineceo viene compuesto por otras partes secundarias; las cuales trabajan entre sí para garantizar la fecundación.

El estigma. Es una pequeña bolsita que se encarga de recibir el polen, o mejor dicho, los gametos masculinos generados a base del polen. Esta bolsita varía en su tonalidad dependiendo de la flor.

El estilo. Es un fino tubo que sirve como conductor entre el estigma y el ovario. Por ahí pasan los gametos masculinos del polen.

El ovario. Es la parte más importante del órgano sexual femenino de la flor. En él se encuentran los óvulos que van a ser fecundado por los gametos masculinos del polen.

Las otras partes de una flor

El perianto. Es la parte no reproductible de las flores. Su función es la de estimular la reproducción sexual. Se encuentra compuesto por la corola y por el cáliz. El primero tiene una función de atracción; su objetivo es el de llamar la atención de los animales que estimulan la reproducción sexual en las flores; se encuentra compuesto por los pétalos. La otra parte, el cáliz, es la parte verde de la flor y tiene una función protectora; su consistencia es mucho mayor que la de la corola.

Partes de una flor

Por último, pero no menos importante, se encuentra el eje floral. Esta es la parte que sostiene a la flor. Además de mantener la flor en alto, también cuenta con una especie de escudo protector verde que recubre al óvulo. Este escudo protector asegura que los animales no interfieran con el proceso de fecundación o generación de nuevas semillas.